¿Por qué estás mal?

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¿Cuantas veces en la vida nos encontramos mal, con dolores, cansados/as, con una salud que no es la que desearíamos, pero seguimos con los mismos hábitos alimentícios?

Debemos preguntarnos:

¿Comemos bien? ¿Podría deberse todo a nuestra dieta y a los posibles abusos a la hora de comer?

Estos son solo un ejemplo de alimentos, digamos, “no muy amigos”; por lo que conviene reducir su consumo:

Grasas animales: tienen colesterol y estimulan a la producción de colesterol en nuestro cuerpo, que puede provocar enfermedades del corazón.

Carnes rojas: presentan grasas saturadas, sal y otros agentes no muy recomendables. Su consumo puede provocar diabetes tipo 2, enfermedades coronarias, enfermedades cerebrovasculares, hipertensión y algunos tipos de cáncer

Carnes procesadas: tienen muchos nitratos para su conservación, que aumenta el riesgo de sufrir cáncer.

Productos lácteos: son ricos en grasas saturadas, colesterol y tienen poca fibra. Pero además de esto, causan enfermedades autoinmunes y alergias.

Alimentos ricos en sal: en cantidades excesivas, provocan hipertensión y, en consecuencia, riesgo de problemas en el corazón o cerebro.

Bollería industrial: son alimentos muy calóricos, con muchas grasas saturadas, gran cantidad de azucares refinados, aportan colesterol, son ricos en sodio y bajos en proteínas, afectan a la función cerebral y su consumo aumenta el nivel de radicales libres, potencialmente cancerígenos. En fin, la “joya de la corona”.

Aderezos de ensaladas: la mayoría contienen grasas saturadas y jarabe de maíz, con alto contenido en fructosa. Un consumo excesivo de fructosa, puede ocasionar resistencia a la insulina y desembocar en diabetes, ya que el páncreas debe realizar un sobreesfuerzo y producir más insulina, para evitar que aumente el azúcar en la sangre. Además, produce aumento de triglicéridos, disminución del colesterol bueno, hipertensión arterial e incluso se ha asociado al aumento de ácido úrico y por tanto de gota.

Frituras: tienen alto contenido en grasas saturadas, que provoca altos niveles de colesterol y, por consiguiente, posibles problemas cardiovasculares.

Cereales en caja: tienen vitaminas de baja calidad, que se añaden artificialmente y que son difíciles de utilizar por nuestro organismo. Muchos de estos cereales, si son de maíz, casi seguro que son de origen transgénico (se le ha incorporado artificialmente un gen extraño para que tenga una característica concreta), porque es mucho más barato. Está demostrado, que el maíz transgénico provoca tumores en los roedores y muchos ganaderos saben que sus animales caen enfermos si los consumen.

Alimentos light: el consumo en exceso, puede provocar que personas con enfermedades de hígado, de riñón o mujeres embarazadas tengan efectos secundarios: dolor de cabeza, epilepsia, alergias…

Margarina y grasas hidrógenadas: tienen alto contenido de grasas saturadas y sal.

Refrescos con gas: solo son agua, colorantes y altos niveles de azúcar; además, elevados niveles de azúcar, se convierten en grasas. Las bebidas de cola son las más dañinas, por contener un alto contenido de cafeína, gran acidez, destruir el esmalte dental e irritar las mucosas del aparato digestivo.

Caramelos, dulces y productos azucarados: grandes cantidades de sustancias nocivas, tales como azúcares y grasas saturadas.

Soja: no es tan beneficiosa como nos hacen creer. Hay estudios que indican que su consumo provoca un aumento de estrógenos en hombres y el cáncer de mama en mujeres. También puede provocar hipotiroidismo, cáncer de tiroides e infertilidad.

Zumos artificiales: mucho y mucho azúcar.

Zumos en polvo: altas cantidades de azúcar y colorantes. Consumido en exceso, puede provocar enfermedades a nivel respiratorio (como asma) y alergias importantes.

Cacahuetes: hay que consumirlos con moderación (siempre sin sal), debido a que aportan mucha energía, que puede almacenarse en forma de grasa y provocar colesterol.

Chicles: no se lo aconsejo nunca a mis hijos. Son un engaño para el estómago. Ponen en marcha los procesos digestivos, incluyendo la secreción del ácido del estómago. Al no recibir alimento alguno, puede provocar irritación y úlceras.

Yogur combinado con frutas: unidos, tienen un montón de salsas y grandes cantidades de azúcar.

Hay dos frases que leí en su día, que me parecieron muy interesantes:

– “Somos lo comemos”.

– “No es que estés bien, sino que todavía no estás mal”. Un poco radical, ¿no?, pero cierta.

Nuestro cuerpo es nuestro “medio de transporte”, hagámonos un favor: alimentémonos de forma más saludable, nuestro cuerpo nos lo agradecerá.

Gracias por seguir REIKIBALEAR.

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